VII) "No robarás"
Al escuchar este mandamiento, pensamos en el robo y el respeto por la propiedad de otros. No hay cultura en la que el robo y el abuso de bienes sean lícitos; en efecto, la sensibilidad humana es muy susceptible por lo que respecta a la defensa de la posesión. Jesucristo, que es "el camino, la verdad y la vida", es el maestro que nos enseña cómo deben ser observados de modo perfecto los mandamientos y los preceptos
El séptimo mandamiento de la Ley de Dios nos manda respetar los bienes ajenos y pagar las deudas, y nos prohibe quitar o retener lo ajeno contra la voluntad de su dueño y causar daño al prójimo en sus bienes. Los que han robado o han hecho daño al prójimo en sus bienes están obligados, además de confesar su pecado, a restituir lo mal adquirido y a reparar cuanto antes los daños culpablemente causados.
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