X) "No codiciarás los bienes ajenos"
Pues el Señor ha dicho: "Donde [...] esté tu tesoro, allí estará también tu corazón" (Mt 6, 21). Este mandamiento nos prohíbe el deseo desordenado de riquezas y la envidia de los bienes ajenos. Por otro lado, nos enseña a vivir desprendidos de los bienes materiales y a trabajar con diligencia para mejorar nuestra situación actual con el corazón abierto a las necesidades de los demás. El camino puesto por Dios para que los hombres individuos, familias, pueblos y naciones lleguemos a la felicidad con paz y amor en este mundo y en el Cielo es cumplir los Diez mandamientos de la Ley de Dios.
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